Empatía

ADOLESCENTE: “!Oh, mierda! y ahora, ¿Qué hago?, les dije a los García que haría de canguro el sábado, y mis amigas me han mandado un mensaje para salir esta noche de fiesta!”.

MADRE: “Pues deberías (hacer/ tener en cuenta que / ser ) …” = LECCIÓN/CONSEJO

En lugar de dar soluciones rápidas y darle lecciones/consejos, escúchale empáticamente, con algunas de las siguientes pautas.

  1. Adjetivar los pensamientos/sentimientos del adolescente para aliviar su pena, ayudarle afrontar su realidad y que sepa reaccionar adecuadamente: “Creo que estás entre dos fuegos: quieres salir con tus amigas, pero no quieres quedar mal con la familia que te da trabajo y un dinerillo”.
  2. Dar respuestas empáticas usando interjecciones del tipo: “Si / Ajá / Váya / Ya veo / Oh / Claro “, para que se centre en lo que tiene que hacer y se sienta comprendid@.
  3. Conceder sus deseos en la fantasía y no con desde la lógica y/o las explicaciones, para facilitar la aceptación de su realidad: “¿Te imaginas que te pudieras clonar? Uno de tus yoes haría de canguro y el otro saldría de fiesta”.
  4. Aceptar los sentimientos y redirigir la actitud empáticamente, sin ir en contra de tu propio criterio: “Entiendo que te haría mucha ilusión salir con tus amigas. El problema es que ya te has comprometido con los Garcia y ellos cuentan contigo”.

Para lograr colaboración

No dar órdenes. “¡Baja la música!”

  1. LA SITUACIÓN, describir el problema: “Me resulta imposible pensar o hablar con la música tan alta”.
  2. TUS SENTIMIENTOS, describir cómo te hace sentir esos hechos: “Me duelen los oídos”.
  3. DAR INFORMACIÓN objetiva: “Una exposición frecuente al sonido intenso puede dañar el oído de las personas”.
  4. Ofrecer OPCIONES, es una forma de poner límites pero de forma participativa: “¿Qué prefieres bajar el volumen o cerrar la puerta?”.
  5. Decirlo con 1 sola PALABRA, lo breve si es bueno es mucho mejor, no te desgasta: “Esa música”.
  6. Expresar tus EXPECTATIVAS y/ VALORES  propios al respecto: “Creo que tenemos que adaptarnos al nivel de tolerancia de música fuerte de cada cual”.
  7. Hacer algo INESPERADO, fuera de lo común, pero no estas loc@: “Ponerse las manos en los oídos, hacer un gesto de bajar el volumen, juntar las palmas de las manos e inclinarse con un gesto de agradecimiento “.
  8. Ponerlo POR ESCRITO: “La música fuerte mola a mucha gente; pero a mis oídos, les quita el sentío”.

Ten en cuenta estas herramientas cuando veas que una situación TENSA, de discusión con tu hijo adolescente va a comenzar.

Trata de empezar usando el que te venga a la cabeza y ponlo en práctica.

Puedes practicarlo en cualquier ocasión con tu pareja, en tu trabajo, etc.

Recuerda practicar, practicar y practicar.

La mejor conversación va a ser siempre la SIGUIENTE  porque pondrás más recursos e intención en ella.

No te desanimes, si a la 1ª vez no obtienes los resultados que te esperas, es cuestión de crear un buen ambiente.

 

Si quieres más información sobre este tema, te recomiendo que los libros de Adele Faber y Elaine Mazlish

“Cómo hablar con tu hijo para que te escuche y cómo escuchar para que tu hijo te hable “.

“Cómo hablar para que los adolescentes te escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes te hablen “.

Que es de donde he sacado esta información tan valiosa para padres.

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